Preguntas frecuentes
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Un Plan Personal de Retiro (PPR) es un instrumento financiero diseñado para ayudarte a acumular recursos destinados a tu etapa de retiro, mediante un esquema de ahorro a largo plazo. Funciona como una cuenta individual en la que puedes realizar aportaciones periódicas o variables, de acuerdo con tu capacidad financiera y objetivos personales, las cuales se invierten con el fin de generar rendimientos a lo largo del tiempo.
En México, los PPR pueden ser ofrecidos por aseguradoras y están regulados por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), además de cumplir con las disposiciones fiscales establecidas por el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Estos planes ofrecen beneficios relevantes, como la posibilidad de deducir las aportaciones en la declaración anual del impuesto sobre la renta, siempre que se cumplan los requisitos establecidos en la Ley del ISR. Esto convierte al PPR en una herramienta eficiente tanto para la planeación del retiro como para la optimización de la carga fiscal.
La AFORE es un sistema de ahorro para el retiro obligatorio, administrado por el Estado, en el que se reciben aportaciones del patrón, del trabajador y del gobierno. Este esquema constituye la base de tu pensión y busca garantizar un ingreso básico al momento de tu retiro.
Por otro lado, el Plan Personal de Retiro (PPR) es un ahorro voluntario, personalizado y complementario. Te permite realizar aportaciones flexibles, aprovechar beneficios fiscales y tener mayor control sobre cómo se invierte tu dinero, de acuerdo con tus objetivos y perfil.
Ambos esquemas no compiten entre sí, sino que se complementan. Mientras la AFORE cubre una parte básica de tu retiro, el PPR te ayuda a incrementar tu ahorro total y a mejorar tu calidad de vida en esa etapa.
Tener un plan privado es una estrategia clave para asegurar un retiro más estable. IMSS o ISSSTE ofrecen una pensión básica que muchas veces no cubre el estilo de vida que deseas al retirarte. Un plan privado te permite ahorrar más, invertir con libertad y recibir beneficios fiscales. Así, construyes un respaldo financiero adicional y tienes mayor control sobre tu futuro económico.
Los PPR son confiables siempre que estén ofrecidos por instituciones autorizadas y supervisadas por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF). Además, los beneficios fiscales están normados por el SAT. Antes de contratar, verifica que la entidad esté registrada y cumple con los estándares de transparencia y protección al consumidor.
Skandia es una institución regulada por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF) y opera bajo estrictos estándares de supervisión y cumplimiento. Además, los Planes Personales de Retiro (PPR) cuentan con un fideicomiso de administración y protección, lo que brinda una capa adicional de seguridad para los recursos de los clientes.
En caso de que la institución cambie de nombre o estructura corporativa, tu contrato se mantiene vigente, sin afectar tus derechos ni los beneficios establecidos.
Si una institución financiera regulada llegara a enfrentar una situación de insolvencia, la autoridad correspondiente actúa conforme a la ley para proteger los intereses de los clientes, aplicando los mecanismos de protección previstos para este tipo de productos.
Por ello, siempre es recomendable verificar que la institución esté debidamente autorizada y supervisada por la CNSF antes de contratar un producto de ahorro para el retiro.
Sí, siempre que el plan esté registrado ante el SAT. Las aportaciones que realices pueden ser deducidas en tu declaración anual, lo cual disminuye la base gravable y puede generarte un saldo a favor. Este beneficio aplica dentro de los límites establecidos por la Ley del ISR para planes de retiro.
Puedes deducir hasta el 10% de tus ingresos acumulables anuales sin que exceda cinco veces el valor de la UMA anual (aproximadamente $193,000 en 2025). Este tope es actualizado cada año y aplica siempre que las aportaciones se mantengan hasta la edad de retiro establecida por ley.
Si retiras tu dinero después de los 65 años y cumples con los requisitos, el retiro puede estar exento de impuestos hasta cierto límite. Si lo haces antes, podrías pagar ISR sobre el monto retirado. Es importante planear el retiro con asesoría para evitar penalizaciones fiscales innecesarias.
Sí, los recursos de tu PPR se invierten en instrumentos financieros como fondos de inversión, bonos o renta variable. Esto permite que tu dinero crezca con el tiempo. El rendimiento depende del tipo de estrategia que elijas, tu perfil de riesgo y la institución que administre tu plan.
Tu dinero está protegido por regulaciones de la CNSF y se invierte en instrumentos financieros supervisados. Puedes elegir entre opciones conservadoras o más arriesgadas, según tu perfil. Aunque hay riesgos de mercado, los planes están diseñados para generar crecimiento sostenido en el largo plazo.
Las instituciones financieras reguladas deben contar con esquemas de protección y están sujetas a supervisión constante para prevenir fraudes y malas prácticas. Si una empresa cambia de nombre o razón social, tu contrato permanece vigente bajo las mismas condiciones. En caso de que una institución regulada enfrente una situación de quiebra, la autoridad correspondiente actúa conforme a la ley para proteger los derechos de los clientes.
Por ello, es fundamental asegurarte de que la institución esté debidamente autorizada por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF).
En Skandia, somos una aseguradora registrada y supervisada por la CNSF y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Además, nuestros productos incorporan un fideicomiso de protección, que brinda una capa adicional de seguridad al blindar tu patrimonio y asegurar que tus recursos estén resguardados y destinados exclusivamente al cumplimiento de tus objetivos financieros.
Hay opciones accesibles desde $1,500 pesos, las cuales dependerán del producto que quieras contratar. Lo importante es empezar cuanto antes y ser constante. Las aportaciones pueden ajustarse a tus posibilidades y aumentar con el tiempo conforme crecen tus ingresos.
Puedes contratarlo con aseguradoras, casas de bolsa o instituciones financieras autorizadas. El proceso incluye llenar una solicitud, presentar identificación y RFC, y elegir el plan de inversión que más se adapte a tus metas. También puedes hacerlo en línea con algunas entidades.
Un plan de ahorro es una estrategia financiera que te permite guardar una parte de tus ingresos de forma sistemática, con el objetivo de alcanzar metas futuras como emergencias, estudios o retiro. Funciona mediante aportaciones periódicas que pueden invertirse para generar rendimientos. Algunos planes son flexibles, otros fijos, y pueden tener beneficios fiscales si se alinean con objetivos específicos.
Ahorrar en un banco ofrece alta seguridad y liquidez, pero generalmente genera rendimientos bajos. En cambio, invertir en un fondo de inversión implica asumir cierto nivel de riesgo; sin embargo, brinda la posibilidad de obtener mayores rendimientos a mediano y largo plazo, gracias a la diversificación y a estrategias de inversión profesionales.
Es importante destacar que los bancos, las aseguradoras y, en general, las instituciones financieras debidamente registradas y reguladas son seguras, ya que están supervisadas por autoridades como la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF). Esta supervisión garantiza que operen bajo estrictos estándares de transparencia y protección al inversionista.
La elección entre estas alternativas depende de tu perfil de riesgo, tus objetivos financieros y tu horizonte de inversión:
- Si buscas liquidez y estabilidad, el ahorro en banco puede ser una opción adecuada.
- Si deseas hacer crecer tu dinero con mejores rendimientos a largo plazo, los fondos de inversión son una excelente alternativa.
En Skandia, te ofrecemos opciones de inversión seguras y reguladas, diseñadas para ayudarte a maximizar tu ahorro y alcanzar tus metas financieras.
Ahorrar con ingresos limitados es posible si haces pequeños ajustes. Comienza separando una parte fija de tu ingreso, por mínima que sea. Puedes aplicar reglas como el 50/30/20 o usar métodos como el ahorro diario. La clave es ser constante. Existen planes accesibles desde montos bajos que ayudan a desarrollar el hábito del ahorro.
Algunos planes permiten comenzar desde $1,500 pesos mensuales. No necesitas grandes cantidades para iniciar. Lo importante es comprometerte a ahorrar regularmente, ya que la constancia y el tiempo son más importantes que el monto inicial.
Sí, dependiendo del tipo de plan. Algunos solo resguardan el dinero, mientras que otros lo invierten en instrumentos financieros como fondos, bonos o CETES para generar rendimientos. La rentabilidad varía según el nivel de riesgo, el plazo y la estrategia elegida.
Depende del tipo de instrumento y la entidad que lo ofrece. Si ahorras en instituciones reguladas por autoridades financieras mexicanas, tu dinero está protegido legalmente. Algunos planes incluso tienen respaldo de seguros o fondos de protección al ahorro.
Un plan de ahorro no siempre protege contra la inflación. Solo lo hace cuando el dinero se invierte en instrumentos que generan rendimientos superiores a la inflación. Guardar el dinero en efectivo o en cuentas que no ofrecen rendimientos reales provoca que el poder adquisitivo disminuya con el paso del tiempo.
Además, la protección contra la inflación depende de varios factores importantes, entre ellos:
- Perfil del inversionista: Si eres conservador, es probable que prefieras opciones más seguras, aunque con rendimientos menores.
- Horizonte de inversión: Si necesitas el dinero a corto plazo, tendrás menos margen para asumir riesgos o invertir en instrumentos que requieren más tiempo para generar rendimientos.
- Tolerancia al riesgo y objetivos: A mayor tolerancia al riesgo y mayor plazo de inversión, más alternativas tendrás para invertir en activos con potencial de superar la inflación, como fondos de inversión, bonos o acciones.
En resumen, para protegerte contra la inflación, el ahorro debe transformarse en inversión, siempre alineando la estrategia con tu perfil, tu horizonte de tiempo y tus objetivos financieros.
Las tandas son informales y dependen de la confianza del grupo. No generan intereses ni protección legal. Un plan formal está regulado, puede generar rendimientos y te da acceso a beneficios fiscales o seguros. Es más recomendable para objetivos a mediano y largo plazo.
Depende del tipo de plan. Algunos te permiten retiros parciales o totales sin penalización, otros imponen plazos mínimos o cargos por retiro anticipado. Si buscas flexibilidad, asegúrate de entender las condiciones antes de contratar.
Existen planes de ahorro de corto, mediano y largo plazo. Algunos son personales, otros empresariales. También hay planes con inversión, seguros integrados o metas específicas como educación o retiro. Elegir el adecuado depende de tu objetivo financiero.
Sí, es posible ahorrar de forma automática desde tu nómina, por ejemplo, a través de cajas de ahorro o esquemas de descuento vía nómina. Muchas instituciones permiten que una parte de tu salario se transfiera automáticamente a una cuenta de ahorro o inversión, lo que facilita la disciplina financiera y te ayuda a ahorrar de manera constante, sin esfuerzo adicional.
Además, algunos empleadores ofrecen alternativas como fondos de ahorro o planes de pensiones como parte de sus prestaciones laborales. Si cuentas con estas opciones, pueden ser una forma eficiente de comenzar a ahorrar para el futuro.
En caso de que tu empresa no ofrezca estos esquemas, existen soluciones diseñadas para personas físicas que permiten realizar aportaciones de manera independiente, a través de:
- Transferencias bancarias programadas
- Domiciliaciones automáticas
- Depósitos en efectivo, entre otras opciones
Estas modalidades te permiten mantener la constancia en el ahorro, aun cuando no estén vinculadas directamente a tu nómina.
Las instituciones suelen ofrecer plataformas en línea o apps móviles donde puedes revisar tu saldo, aportaciones y rendimientos acumulados. También puedes recibir estados de cuenta físicos o digitales de forma periódica.
Es un esquema mediante el cual empresa y empleados aportan un porcentaje del salario a una cuenta común para fomentar el ahorro. Al final del año, el trabajador recibe su dinero más los rendimientos generados. Es voluntario, está regulado por la Ley Federal del Trabajo y ayuda a promover el bienestar financiero del equipo.
El fondo de ahorro se basa en aportaciones compartidas (empresa y trabajador), con reglas fiscales y plazos definidos. La caja de ahorro es manejada por los empleados, permite préstamos y retiros frecuentes, y no siempre participa la empresa. Ambos buscan promover el ahorro, pero con estructuras distintas.
Las aportaciones de la empresa son deducibles del ISR si se cumplen los requisitos de previsión social. Para el trabajador, el ahorro recibido puede estar exento de impuestos hasta por 1.5 veces la UMA mensual, siempre que se retire al final del ejercicio y cumpla con el reglamento del fondo.
Sí. La empresa puede deducir las aportaciones como gasto de previsión social y los empleados pueden recibir los recursos parcialmente exentos, siempre que se cumpla con la normatividad fiscal establecida por el SAT y se formalice mediante un contrato interno o reglamento.
El porcentaje que pueden aportar la empresa y el trabajador a un fondo de ahorro está regulado por la Ley del Impuesto sobre la Renta (ISR). Para que las aportaciones sean deducibles y estén exentas de impuestos:
- La suma de las aportaciones de ambos no puede exceder el 13% del salario anual del trabajador.
- El monto acumulado no debe superar 1.3 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA) anual.
- Las aportaciones deben ser paritarias, es decir, que el patrón y el trabajador contribuyan con el mismo porcentaje.
En la práctica, muchas empresas establecen aportaciones equivalentes del 6.5% cada uno, aunque este porcentaje puede variar según el reglamento del fondo, siempre respetando los límites establecidos por la ley.
En caso de salida de la empresa, el trabajador puede recibir la parte proporcional acumulada de su fondo. Dependiendo del reglamento, puede recibir también los intereses generados y la parte de la empresa si se cumplen ciertas condiciones de permanencia.
Sí. Los sistemas actuales permiten adaptar las aportaciones a pagos semanales, quincenales o mensuales. La clave es automatizar el descuento para asegurar la disciplina del ahorro sin afectar la operación de la empresa ni los flujos del empleado.
Sí, el dinero se invierte en instrumentos seguros como fondos de deuda, CETES o cuentas productivas. Los rendimientos se reparten al final del periodo junto con el ahorro. Esto permite que el trabajador obtenga más que solo lo aportado.
En algunos casos, sí. Dependerá del reglamento del fondo. Las aportaciones voluntarias adicionales ayudan a incrementar el monto acumulado, aunque estas pueden o no tener el mismo tratamiento fiscal que las aportaciones regulares.
Sí, si el proveedor del fondo cuenta con plataforma digital. Los trabajadores pueden acceder a su saldo, rendimientos y desglose de aportaciones desde una app o portal web, lo que brinda mayor transparencia y control sobre su ahorro.
El record keeping en fondos de ahorro es el proceso de registrar, mantener y dar seguimiento a todas las transacciones del fondo, incluyendo aportaciones, retiros y rendimientos. También se le conoce como individualización de cuentas, porque cada movimiento se asigna a un empleado específico.
Este servicio libera al área de Recursos Humanos de tareas operativas, como:
- Control y conciliación de aportaciones.
- Generación de reportes.
- Cálculo de rendimientos y saldos individuales.
Además, el record keeping garantiza trazabilidad, transparencia y respaldo digital, lo que reduce errores, agiliza procesos y asegura el cumplimiento normativo.
No es complicado si se contrata un proveedor especializado. Se requiere establecer un reglamento interno, definir porcentajes de aportación y asignar responsabilidades. El proveedor se encarga del soporte operativo y del cumplimiento fiscal.
Una caja de ahorro es un esquema colectivo donde los trabajadores aportan una parte de su salario periódicamente. El dinero se acumula y puede generar rendimientos, además de ofrecer acceso a préstamos internos. Es una herramienta de previsión social que fomenta el hábito del ahorro y mejora la estabilidad financiera del empleado.
El fondo de ahorro suele incluir aportaciones patronales y está regulado fiscalmente con límites específicos. La caja de ahorro es gestionada por los propios empleados, permite más flexibilidad y se enfoca en el ahorro voluntario y acceso a préstamos. Ambos tienen finalidades similares pero operan de forma distinta.
Entre los principales beneficios están: acceso a préstamos con tasas preferenciales, generación de intereses sobre el ahorro, seguridad financiera, y facilidad para administrar metas personales. También refuerza el sentido de pertenencia en la empresa.
Sí. El dinero se invierte en instrumentos de bajo riesgo y los intereses generados se reparten proporcionalmente entre los participantes, según sus aportaciones. Esto permite que el ahorro crezca más allá de lo aportado.
Sí, uno de los beneficios más valorados es el acceso a préstamos con tasas más bajas que en instituciones financieras. El monto disponible depende del ahorro acumulado y las reglas establecidas en el reglamento de la caja.
Pueden ser personales, por emergencias, o para consumo. Se definen montos máximos, tasas y plazos según el reglamento interno. También se pueden establecer políticas para evitar sobreendeudamiento.
Depende del reglamento. Algunas cajas lo permiten si el monto total no excede cierto porcentaje del ahorro acumulado. Otras exigen liquidar un préstamo antes de otorgar otro.
Significa que el dinero puede retirarse y volver a depositarse constantemente, sin necesidad de esperar un periodo fijo. Es un esquema flexible que permite al trabajador manejar su ahorro según sus necesidades.
La aportación ordinaria es el monto fijo descontado periódicamente del salario. La extraordinaria es cualquier cantidad adicional que el trabajador decide depositar voluntariamente, fuera del programa regular.
Depende del tipo de caja y su reglamento. Algunas permiten retiros parciales o totales en cualquier momento, otras establecen plazos mínimos para garantizar la estabilidad del fondo.